EL TIPO ALFONSO XIII

El Hispano-Suiza Alfonso XIII es considerado por muchos historiadores del automóvil el primer deportivo de la Historia de gran tirada: un coche ligero, ágil y de buenas prestaciones que podía ser utilizado tanto para hacer una excursión tranquila como para participar en una carrera amateur.
Fue además, el modelo que impulsó definitivamente a la marca española hacia un mercado internacional aún sin explorar.

EI 45 CV, también conocido como 15-45 HP o Alfonso XIII hizo su primera aparición pública en la subida a Mont Ventoux en septiembre de 1909 consiguiendo la primera victoria de la que sería una larga y prestigiosa vida deportiva.
El coche estaba derivado de su hermano pequeño el 35 CV que había participado en la Copa Cataluña pero su motor había aumentado a unas cotas de 80x170 mm, si bien estos valores variaron hasta 80x180 mm en 1911 y a 90x180 en 1914.

La comercialización del modelo comenzó en 1910, siendo el del Rey Alfonso XIII el primero de los "de calle" entregado Fue a raíz de la magnífica impresión que el nuevo modelo causó al monarca, que permitió a la empresa utilizar su nombre para designar comercialmente al auto, gracias a la iniciativa de Francisco Aritio (accionista y miembro del Consejo de Administración de La Hispano-Suiza). El Rey Alfonso XIII tuvo al menos tres diferentes automóviles Alfonso XIII a medida que éste fue evolucionando.
A lo largo de los cuatro años que duró su producción, se fueron introduciendo pequeñas mejoras que afectaron al propio motor, al cambio, que pasó de tres velocidades y marcha atrás a ser de cuatro y retroceso. Los chasis, en sus tres tipos -corto, ligero y largo- eran de tipo acorazado, empleado desde hacía algunos años por la Hispano-Suiza y que consistía en que la parte inferior de los largueros cerraban el conjunto chasis-motor protegiendo los diferentes elementos mecánicos del barro y el polvo sin la necesidad de la instalación de chapas de protección adicionales. La suspensión trasera era con ballestas semi-elípticas salvo en el chasis largo, que además montaba unas ballestas superiores cuarto-elípticas.
Los frenos en todos los casos eran de tambor a las ruedas traseras actuados desde una palanca de mano y en la transmisión desde un pedal. Uno de los mayores aciertos en el diseño del chasis fue la disposición del conjunto motor-cambio muy retrasado para conseguir un reparto de pesos muy equilibrado

La alimentación funcionaba mediante una pequeña bomba situada en el motor, que introducía aire a presión en el depósito de combustible, situado en la parte trasera del chasis, alimentando el único carburador de construcción Hispano-Suiza. También se disponía de una bomba manual para iniciar la marcha y para casos de emergencia.

El Alfonso XIII fue un éxito de ventas inmediato a nivel internacional destacando la magnífica acogida que le brindó la prensa inglesa y que lo convirtió en uno de los coches favoritos de los "gentleman drivers" británicos. También en lugares tan dispares como Australia o Cuba acogieron con entusiasmo el ágil deportivo español, mientras un buen número de deportistas patrios, con su majestad Alfonso XIII al frente, lo convertían en el coche a batir por toda España.

Hispano-Suiza Alfonso XIII (1910)

Hispano-Suiza Alfonso XIII (1910)

Hispano-Suiza Alfonso XIII (1910)

Hispano-Suiza Alfonso XIII (1910)

El sigiente modelo fue adquirido por el sportsman francés Albert Roulinat y participó en varias competiciones hasta que la quiebra de su negocio le obligó a venderlo en 1914. Poco se sabe sobre la historia posterior de este coche hasta que sus restos fueron adquiridos en 1960 por Francisco de la Rocha, ex-comerciante de la Hispano-Suiza en la provincia de Galicia (España). Después de su muerte, la familia de la Rocha vendió su colección de casi el 40 Hispano-Suizas, y este chasis que había perdido la mayor parte de su carrocería fue adquirido como parte de una gran colección de chasis y piezas de repuesto de la marca por el historiador Emilio Polo, que más tarde vendió este coche a Patricio Chadwick.

En 2001 el célebre coleccionista Jorge Fernández compró el coche y encargó su restauración en el taller de Barcelona Chadwick. Tras su restauración completa Peter Mullin adquirió este Alfonso XIII en 2004. Actualmente se puede visitar en el Mullin Automotive Museum en Oxnard, California (EEUU).

Hispano-Suiza Alfonso XIII (1911)

Hispano-Suiza Alfonso XIII (1911)

Hispano-Suiza Alfonso XIII (1912)

Hispano-Suiza Alfonso XIII (1912)

Hispano-Suiza Alfonso XIII (1912)

Hispano-Suiza Alfonso XIII (1912)

Hispano-Suiza Alfonso XIII (1912)

Hispano-Suiza Alfonso XIII (1912)

Hispano-Suiza Alfonso XIII Jaquot (1912)

Hispano-Suiza Alfonso XIII Jaquot (1912)

Hispano-Suiza Alfonso XIII Jaquot (1912)

El siguiente modelo se encuetra en el Museo de Mulhouse - Colección Schlumpf (Francia), que fue una antigua fábrica de hilo cuyos propietarios, los hermanos Schlumpf, fueron reuniendo un gran número de coches, especialmente franceses y de la marca Bugatti.

Hispano-Suiza Alfonso XIII Sport (1912)

Hispano-Suiza Alfonso XIII Sport (1912)

Hispano-Suiza Alfonso XIII Sport (1912)

A partir de 1912 aparece una opción de chasis largo, equipada con embrague de cono de cuero y caja de cambios de 4 velocidades, en vez de las 3 velocidades de la versión normal. También a partir de 1912 se ofrece opiconalmente el equipo eléctrico completo, como en todos los modelos de Hispano-Suiza.

Hispano-Suiza Alfonso XIII (1913)

Hispano-Suiza Alfonso XIII (1913)

Hispano-Suiza Alfonso XIII Doble Berlina (1913)

Hispano-Suiza Alfonso XIII Doble Berlina Atm&Lautard (1913)

Extraido del nº 37 de Coches Clásicos.

 

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